Eres viejo (Poema)

Eres viejo cuando solo del recuerdo vives

cuando tus sueños no son ya por ti perseguidos,

cuando el «te deseo» es sepultado por los viejismos

cuando un nuevo día carece de tu gratitud.

Eres viejo cuando amar de nuevo te parece vergonzoso,

cuando el beso anhelado por tu pareja y por ti

es frenado por la mirada irreverente y juzgadora de alguien más

quien porta en su mente la estupidez de «eso no es para viejos».

Eres viejo, cuando la travesura asoma a tu mente

y reprimes la caricia erótica que bajo el mantel deseas otorgar;

eres vieja o viejo, cuando dejas de emitir el «te amo» como estandarte

de tu relación con ella, con él…

Eres viejo cuando tu corazón no se acelera al saber que le verás

sabiendo que en un abrazo se entregarán el sabor de su alma,

el perfume de su vida como dos hechos uno, compartiendo

lo profundo de su amor y de su anhelo por seguir… por seguir

Eres viejo, cuando olvidas la ilusión que la canción aquella

despertó al escucharla una tarde de abril, conteniendo el mensaje de su

mirada y el beso de su sonrisa;

eres viejo cuando desatiendes el valor de una flor inesperada

Eres viejo, cuando te resignas y vives a medias

abrazas sin alma y das un beso con el maloliente sabor de la rutina…

eres viejo cuando aceptas que «todo tiempo pasado fue mejor» y decides

soltar las riendas de tu vida sin que te importe adonde te lleve el viento

de la desesperanza

Eres viejo cuando sueltas la fe en ti que te hizo derribar muros,

obstáculos, retos y tropiezos, cuando olvidas de cuántas caídas te

levantaste y te trajeron al momento presente, cuando te olvidas de

sonreír por el orgullo de ser tú y relegas la autoestima

¡La vida no te envejece, la vida tan solo te da lecciones y elementos para

crecer, fortificarte, suavizar tu capacidad para expresar sentimientos,

en especial el amor, ¡el amor por ti mismo, por ti misma!

¡No te permitas el lastre de sentirte viejo! ¡Esfuérzate por vivir vivo

todos los días de tu existencia y al llegar a la muerte, mueras mueras sí,

pero mueras vivo, completamente vivo!

Autor: Dr. Pepe Valencia Rodriguez. Médico gerontólogo, gerontoactivista, tanatólogo y acompañante de enfermos terminales.

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