Cuando aceptar la realidad cuesta: la negación de la enfermedad en el adulto mayor

La negación de la enfermedad en el adulto mayor es un fenómeno frecuente en la práctica clínica y en la vida de muchas familias. Se refleja cuando el paciente mayor no reconoce la sospecha o diagnóstico de una enfermedad, su severidad o la necesidad de tratamiento. Suele ser una reacción inicial común en las personas (e incluso en sus familias) cuando se recibe un diagnóstico, o se sospecha de una enfermedad grave o crónica, por ejemplo, demencia, enfermedad de Parkinson o cáncer, enfermedades cuya incidencia es mayor en la población mayor.

Si bien la negación puede ofrecer alivio emocional a corto plazo dando «espacio” para que la persona asimile la situación,  cuando ésta persiste puede afectar la atención y tratamiento oportunos, complicar el pronóstico e incluso, generar conflictos dentro de la familia.

Índice

Pero, ¿por qué ocurre la negación?

La negación de la enfermedad no se trata de simple “terquedad” sino de un mecanismo de defensa psicológico que ayuda a la persona a enfrentar una realidad que percibe como dolorosa o amenazante.

La negación no se trata de “no querer”, sino de no poder enfrentar lo que la enfermedad representa.

Si bien, puede ser normal que esto suceda al inicio de un diagnóstico (muchas veces solo se necesita darle «un momento o unos días» para digerirlo), cuando la persona continúa en ese estado de negación pese al evidente avance o síntomas de la enfermedad, los cuidados y el tratamiento pueden dificultarse.

¿Cómo se manifiesta?

La negación se puede manifestar de muchas maneras, por ejemplo, la persona puede negar tal cual su diagnóstico:

No tengo demencia, estoy bien, ellos no saben”

“No sé por qué dicen que estoy enfermo, yo me siento de maravilla”

O pueden aceptarlo pero minimizar o mentir sobre la situación (a pesar de la clara evidencia médica que demuestra lo contrario):

“No tengo nada, ya se me quitará”

“El médico dijo que ya no tengo cáncer”

En otras personas se puede reflejar como enojo que dificulta hablar del tema con el médico o la familia:

“No puedo tocar el tema con mi mamá sobre su enfermedad porque se altera mucho y se niega a hablar de ello”

Ahora bien, está el caso de personas que aceptan enteramente su diagnóstico y están conscientes de su enfermedad, su severidad y posibles complicaciones, aún así, deciden conscientemente rechazar el tratamiento médico por diversas razones (personales, de creencias religiosas o por cuestiones financieras). En este caso, no se trata de negación de la enfermedad, sino de negarse al tratamiento o a recibir algún tratamiento en particular pese a conocer las consecuencias.

¿Por qué es frecuente en el adulto mayor?

Existen varias razones por las cuales el adulto mayor puede negar su enfermedad o la severidad de la misma, muchas veces confluyen varias de ellas:

  • Miedo a la dependencia
    Para muchas personas mayores, la idea de enfermarse no solo implica malestar físico, sino la posibilidad de dejar de valerse por sí mismas. Aceptar el diagnóstico puede sentirse como el primer paso hacia perder la autonomía.
  • Temor a la muerte
    Algunas enfermedades, especialmente las crónicas o graves, se asocian con el final de la vida. Aunque no siempre sea así, recibir un diagnóstico puede activar pensamientos sobre la muerte.
  • Pérdida de identidad
    Una enfermedad puede confrontar directamente la identidad de sentirse fuertes y capaces. Aceptarla implica, en cierto modo, redefinirse, lo cual puede ser muy difícil y doloroso, como si fuera “perderse a sí mismos”.
  • Estigma social
    Hay enfermedades que aún están rodeadas de prejuicios, como la demencia o el cáncer. El temor a ser tratado de forma diferente, a generar lástima o incluso a ser excluido, puede llevar a la persona a minimizar o negar su condición.
  • Falta de comprensión del diagnóstico
    En algunos casos, la negación no es intencional, sino que se relaciona con dificultades para entender la información médica. Esto puede deberse a un bajo nivel educativo, a la complejidad del lenguaje médico o a problemas cognitivos.
  • Experiencias previas negativas con el sistema de salud
    Si una persona ha tenido experiencias negativas con médicos, hospitales o tratamientos, es más probable que desconfíe o le resulte aversiva la idea tratarse. Esa desconfianza o aversión puede traducirse en negación o rechazo del diagnóstico actual.

Lo más importante ¿Cómo manejar la negación?

Lo primero es entender las razones por las cuales la persona mayor niega su diagnóstico, y después, concretar acciones que puedan ayudar a que lo haga:

1. Evitar confrontar directamente
Enfrentar a la persona con frases tajantes o impositivas suele generar rechazo, enojo o impedir la comunicación.

“Estás enfermo de cáncer y tienes que aceptarlo”

“Si no aceptas que estas enfermo te vas a poner peor”

Es preferible acercarse desde la empatía, haciendo preguntas abiertas y permitiendo que la persona exprese su punto de vista, en lugar de imponer una “verdad” de forma directa.

¿Qué piensas sobre lo que dijo el médico?

¿Qué necesitarías para sentirte más tranquilo con este tema?

¿Te gustaría escuchar una segunda opinión o hablar con otro médico?

2. Validar emociones
Antes de intentar convencer o explicar, es fundamental reconocer lo que la persona puede estar sintiendo: miedo, incertidumbre, tristeza o incluso enojo. Validar no significa estar de acuerdo con la negación, sino mostrar comprensión. Frases que pueden ayudan a generar confianza son:

“Entiendo que esto puede ser difícil de aceptar”

“Es normal sentirse así ante una noticia como esta”

¿Qué es lo que más te preocupa de todo esto?

3. Informar de forma gradual
Recibir mucha información de golpe puede ser abrumador, especialmente en momentos emocionalmente sensibles. Por eso, es recomendable ofrecer explicaciones claras, con lenguaje sencillo y poco a poco, verificando que la persona haya comprendido (tanto por parte del médico tratante como de las personas cercanas).

4. Fomentar la autonomía
Involucrar a la persona en la toma de decisiones contribuye a que se sienta respetada y con cierto control sobre su situación. Incluso en contextos de enfermedad, mantener espacios de elección (aunque sean pequeños) puede reducir la resistencia. Por ejemplo:

“¿Prefieres tomar el medicamento en la mañana o en la tarde (cuando esto no afecta)?”

¿Qué te parece si probamos este tratamiento unos días y vemos cómo te sientes?”

5. Buscar aliados
No todas las personas escuchan de la misma manera a todos. En ocasiones, el adulto mayor puede mostrarse más receptivo hacia otras personas: un médico cercano, un amigo respetado o un familiar al que le tiene mucha confianza pueden facilitar la aceptación del diagnóstico o del tratamiento.

6. Evaluar causas cognitivas
Es importante considerar que la negación no siempre es una decisión consciente. En algunos casos (por ejemplo, en diagnósticos de demencia) la negación puede estar relacionada con deterioro cognitivo que puede implicar problemas de memoria o dificultades para comprender la información. En estos casos, la estrategia de abordaje debe ser distinta.

7. Coordinar la red de apoyo

Es muy conveniente coordinarse con los familiares, personas cercanas o cuidadores del adulto mayor para compartir las observaciones y la estrategia a seguir, por ejemplo:

«Hablemos de la negación de mamá, sabemos que se está sintiendo muy mal, veamos si podemos lograr que acepte ayuda, aunque todavía no acepte su diagnóstico»

En resumen

La negación de la enfermedad en el adulto mayor es una reacción frecuente en la que la persona no reconoce su diagnóstico, su gravedad o la necesidad de tratamiento. No se trata de “terquedad”, sino de un mecanismo de defensa ante una realidad que puede generar miedo, como a la dependencia, la muerte o la pérdida de identidad.

Aunque al inicio puede ayudar a asimilar la situación, si persiste, dificulta el tratamiento, empeora el pronóstico y puede generar conflictos familiares. La negación puede manifestarse como rechazo total, minimización de la enfermedad o incluso enojo al abordar el tema.

Para manejarla, es clave actuar con empatía: evitar confrontaciones directas, validar sus emociones, brindar información de forma gradual, fomentar su autonomía en esa situación y apoyarse en personas que pueden generar más confianza. También es de suma importancia la comunicación y coordinación de la red de apoyo o familia para facilitar el proceso de aceptación.

Referencias

Alzheimer’s Society. (s. f.). Understanding denial and lack of insight. alzheimers.org.uk

Kensington Place Redwood City. (s. f.). Family conflict as caregiver. https://kensingtonplaceredwoodcity.com/family-conflict-as-caregiver/

Patierno, C., Fava, G. A., & Carrozzino, D. (2023). Illness Denial in Medical Disorders: A Systematic Review. Psychotherapy and psychosomatics92(4), 211–226. https://doi.org/10.1159/000531260

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