Organizadores de carreras, legisladores locales y hasta presidentes municipales en funciones han dado de que hablar por sus expresiones denostativas hacia los adultos mayores:
«esto es grave por sí mismo».
Pero incluso en el sector salud, cada día se manifiestan estas expresiones dado que una buena parte de la población, que debería velar por la atención de los más vulnerables, mantiene otras prioridades, no sabe cómo hacerlo, o simplemente manifiestan su miedo.
Pero, ¿de donde viene este rechazo hacia el adulto mayor?
La sociedad actual no se cansa de rendir culto a lo nuevo a lo moderno a lo innovador, muchas veces dejando de lado la historia, cultura y tradiciones, siendo esto un reflejo de los integrantes de la misma sociedad.
«Los medios de comunicación tradicionales y más aún, las redes sociales modernas, no ayudan mucho, pues enaltecen frivolidades por encima del verdadero valor humano».
No es fácil cambiar la percepción del ser humano, pues las expresiones de su conducta son consecuencia de su educación y muchas otras ocasiones causa de perpetuar comportamientos.
Nuestra esperanza de vida, por fortuna, va en aumento y si las circunstancias nos favorecen, llegaremos a ser adultos mayores: hacer conciencia de ello podría ayudar a cambiar un poco la forma de ver al adulto mayor.
Las expresiones de edadismo, e incluso la gerontofobia, no desaparecen de la noche a la mañana. Se calcula que un comportamiento tarda hasta dos generaciones en modificarse de manera sostenida. Pero es mucho lo que podemos hacer, simplemente con la manera de dirigirnos a las personas mayores.
«Busquemos lo nuevo, lo innovador, pero valoremos la historia y tradición, que nos hizo llegar a esta etapa de nuestras vidas».

Autor: Julio César Dávila Valero. Médico Internista y Geriatra. Profesor de Geriatría en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del Tecnológico de Monterrey. Vicepresidente del Consejo Mexicano de Medicina Interna.

