Envejecer: Lo que vamos entendiendo cuando la prisa se va

Hay algo profundamente humano (y un poco contradictorio) en todo esto de envejecer. Queremos vivir muchos años, pero no nos gusta sentirnos viejos. Quevedo lo dijo sin rodeos: Todos deseamos llegar a viejos, y todos negamos que hayamos llegado.” Y uno lo ve todos los días, no solo en los demás… también en uno mismo.

«Porque envejecer no se siente como nos lo contaron.«

No llega de golpe. No hay un momento claro en el que uno diga “ya”. Más bien se va colando en pequeños detalles: en cómo cambia el cuerpo, en la paciencia que antes no teníamos, en ciertas despedidas que ya no son tan lejanas. Y, curiosamente, también en una especie de claridad que antes no estaba.

«Con los años uno empieza a entender cosas que antes solo repetía.«

Marie von Ebner-Eschenbach lo expresó muy bien: “En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos. Y sí, entender no es lo mismo que saber. Entender implica haber vivido, haberse equivocado, haber perdido… y aun así seguir.

Tal vez por eso Bergman comparaba la vejez con subir una montaña: “Mientras se sube, las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, más amplia y más serena.” Es una imagen muy honesta. No niega el desgaste, pero tampoco ignora lo que se gana. Porque sí, algo se pierde… pero también algo se acomoda.

Lo complicado es cuando nos quedamos atrapados en lo que ya fue. Hay una frase (que suele citarse como proverbio hindú) que dice: “La vejez comienza cuando el recuerdo es más fuerte que la esperanza.”Y aunque suene dura, tiene algo de verdad. No por el hecho de recordar, sino por dejar de mirar hacia adelante.

He visto personas mayores con una curiosidad intacta, capaces de entusiasmarse con cosas pequeñas, de aprender, de reírse de sí mismas. Y he visto también personas mucho más jóvenes completamente detenidas, aferradas a lo que ya no es. Ahí uno entiende que la edad no siempre explica la vejez.

También es cierto que el tiempo no nos cambia tanto como nos exhibe. Cicerón lo decía con cierta crudeza elegante: “Los hombres son como los vinos: la edad agria los malos y mejora los buenos.” No es una idea cómoda, pero sí bastante real. Lo que somos se va decantando. Las manías, las virtudes, los miedos… todo se vuelve más visible.

«Por eso envejecer bien no empieza en la vejez. Empieza mucho antes.«

En cómo aprendemos a soltar, en qué tanto nos tomamos la vida en serio (o demasiado en serio), en la capacidad de adaptarnos. Nietzsche, con su estilo provocador, decía que la madurez es “Haber recobrado la seriedad con la que jugábamos cuando éramos niños.” Y eso, bien visto, es una forma de libertad: hacer las cosas con sentido, pero sin rigidez.

«Porque si algo pesa con los años, no es solo el cuerpo… es la rigidez. De ideas, de hábitos, de expectativas»

Tal vez por eso Picasso respondía a quienes le decían que ya era demasiado viejo para algo… haciéndolo. Sin discutirlo mucho. Solo lo hacía. Como si entendiera que hay cosas que, si no se hacen en ese momento, simplemente ya no se harán.

Y también hay que decirlo: hay cierta trampa en intentar quedarse en otra edad. Dalí lo expresó con ironía:“Muchas personas no cumplen los ochenta porque intentan durante demasiado tiempo quedarse en los cuarenta.” No es la edad la que desgasta tanto, sino la pelea constante contra ella.

Aceptar no es rendirse.

Es ubicarse.

Es aprender a habitar la etapa en la que uno está.

Al final, envejecer tiene más que ver con cómo miramos la vida que con los años que llevamos encima. André Maurois lo resumía con una sencillez muy lúcida: “El arte de envejecer es el arte de conservar alguna esperanza.”

Y quizá de eso se trata todo.

De no perder del todo las ganas.

De seguir encontrando sentido, aunque sea distinto.

De entender, como decía Hemingway, que nos toma toda la vida aprender ciertas cosas básicas, como callar, escuchar, o simplemente estar.

«Envejecer no es una derrota. Es, si acaso, una forma más honesta de estar en el mundo.«

Autor: Dr. Juan Pablo Ledesma Heyer. Médico Internista y Geriatra. Conferencista, autor y divulgador de temas relacionados al envejecimiento desde un enfoque integral y humanista. Fundador del proyecto EnVejezSer.

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