Estudio reciente confirma que la música puede reducir la agitación en personas con demencia

La agitación se refiere a un conjunto de conductas y reacciones emocionales frecuentes en personas con demencia, que generalmente reflejan un estado de malestar o inquietud interna. Es importante recordar que quienes padecen demencia —ya sea por enfermedad de Alzheimer o por otras causas— presentan una capacidad progresivamente reducida para procesar información y adaptarse a estímulos nuevos.

La agitación puede manifestarse de diversas formas, entre ellas:

  • Incapacidad para permanecer quieto
  • Deambulación sin rumbo aparente
  • Irritabilidad sin causa clara
  • Gritos o llanto
  • Resistencia al cuidado
  • Agresividad física o verbal

La agitación es muy común, presente en aproximadamente el 70–90% de las personas en etapas moderadas o avanzadas de demencia. Además de afectar la calidad de vida de la persona, la agitación acelera el deterioro funcional y aumenta de manera significativa la carga física y emocional del cuidador, además de estar asociada con mayor probabilidad de institucionalización (el ingreso de la persona a una residencia geriátrica).

Aunque el tratamiento farmacológico —especialmente con antipsicóticos— ha sido una opción en casos graves, actualmente se enfatiza el uso de estrategias no farmacológicas. Estas intervenciones buscan modificar el entorno, las rutinas y la estimulación sensorial para reducir la frecuencia e intensidad de los episodios.

En este sentido, la música ha emergido como una alternativa terapéutica muy prometedora. Está demostrado que la música activa circuitos cerebrales relacionados con la recompensa, favoreciendo la liberación de dopamina, y reduciendo los niveles de cortisol. Estos efectos se traducen en una disminución del estrés y una mejora del estado emocional.

Además, la música tiene otras ventajas:

  • Sus efectos sobre las emociones se mantienen aún en personas que ya tienen problemas severos de lenguaje y de memoria.
  • Hay menos resistencia por parte del paciente a la intervención
  • Genera la sensación de conexión con el entorno

Dentro de la terapia musical, se distinguen dos enfoques:

  • Terapia musical de intervención:
    Implica la participación directa de la persona, por ejemplo, cantando, tocando instrumentos sencillos, siguiendo ritmos o interactuando con el terapeuta.
  • Terapia musical receptiva:
    Consiste en escuchar música seleccionada, generalmente adaptada a las preferencias personales del paciente. Puede realizarse de manera individual o en grupo.
La música, aún en personas con demencia avanzada, puede evocar respuestas emocionales positivas y mejorar el estado de ánimo general. Foto tomada de pexels

Un meta análisis reciente (ver Hu & Xu, 2026), que incluyó 14 estudios con un total de 847 personas con demencia (de entre 60 y 90 años), la mayoría residentes de casas de descanso, encontró que la terapia con música reduce de manera significativa la presencia y gravedad de conductas de agitación (evaluado a través de diferentes escalas/cuestionarios para “medir” agitación y otras conductas asociadas a la demencia).

A pesar de la variabilidad en los géneros musicales utilizados (en algunos estudios se utilizó la música preferida por la persona y en otros no), la duración de las intervenciones (que varió desde 1 sola sesión hasta 24 semanas), si fue individual o grupal, y el tipo de terapia musical empleada (de intervención o receptiva), se observó un efecto positivo consistente.

Queremos mencionar que, si bien, el uso de terapia profesional musical, es decir, guiada por un musicoterapeuta puede ser de gran beneficio, las intervenciones más simples, guiadas por cuidadores (familiares o no) o personal de salud también mostraron resultados favorables. Estrategias como reproducir la música preferida o la estimulación sensorial individualizada (por ejemplo, darle un masaje o poner imágenes de su gusto mientras escucha la música) mostraron ser útiles y favorecer el involucramiento, lo que las convierte en alternativas accesibles y de fácil aplicación en diferentes contextos de cuidado.

Los hallazgos de este estudio refuerzan el valor de la música no solo como una herramienta terapéutica accesible y segura, sino como un medio para reconectar con la persona detrás de la enfermedad.

«En este contexto, donde las palabras a veces faltan, la música puede abrir espacios de calma, identidad y vínculo, beneficiando tanto a quienes viven con demencia como a quienes le acompañan en su cuidado.«

Referencias

Hu, J., & Xu, L. (2026). The impact of music therapy on agitation in elderly patients with dementia: A systematic review and meta-analysis. Archives of gerontology and geriatrics140, 106048. https://doi.org/10.1016/j.archger.2025.106048

Bhandarkar, S., Salvi, B. V., & Shende, P. (2024). Current scenario and potential of music therapy in the management of diseases. Behavioural brain research458, 114750. https://doi.org/10.1016/j.bbr.2023.114750

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