Más allá del diagnóstico ¿qué es el modelo de atención centrado en la persona?

La atención centrada en la persona (ACP) hace referencia a un modelo de atención y cuidados que parte de reconocer a las personas como individuos únicos, con valores, necesidades, historia de vida y preferencias particulares.

En este modelo, la persona- no la enfermedad o condición– es el centro de las decisiones, y por lo tanto, las estrategias, cuidados o tratamientos a implementar deben adaptarse a las necesidades y preferencias de la persona,  no a protocolos estandarizados.

Si bien la mayoría de los servicios de salud (públicos y privados) incluyen entre sus políticas brindar una atención individualizada, la principal diferencia con el modelo de la ACP es que éste sitúa al individuo como protagonista de su propio cuidado.

«A diferencia de los enfoques tradicionales- en los que el paciente suele asumir un rol más pasivo– este modelo promueve su participación activa en todo momento».

Por lo tanto, la persona no solo recibe indicaciones, sino que se involucra en la toma de decisiones sobre los aspectos que afectan su salud y su vida.

¿Qué aspectos toma en cuenta el enfoque de ACP?

El modelo de ACP considera diversos aspectos fundamentales:

  • Respeto a la individualidad: Cada persona es única, con necesidades físicas, emocionales y sociales propias.
  • Autonomía y participación: Se fomenta que la persona esté informada y que participe en decisiones sobre su salud y su vida diaria.
  • Relaciones de confianza: Se promueve una comunicación cercana entre la persona, su familia y los profesionales de salud.
  • Entornos significativos: Se busca que el cuidado ocurra en espacios que le resulten familiares y confortables.
  • Dignidad: Toda persona, independientemente de su condición, sexo o edad, es digna de respeto y consideración.
  • Enfoque integral: No solo se atienden las enfermedades o condiciones de salud, sino también aspectos emocionales, sociales y espirituales.
  • Fomento de la independencia funcional: Se promueve que la persona mantenga sus capacidades el mayor tiempo posible.
  • Respeto al estilo de vida: Se toman en cuenta las rutinas, horarios y preferencias particulares de la persona.
En el modelo de atención centrada en la persona (ACP), es fundamental construir una relación de confianza y respeto entre el personal de salud y la persona mayor, basada en la escucha activa: se toman en cuenta los valores, preferencias, historia de vida y capacidad de decisión del paciente como ejes centrales del cuidado y/o tratamiento. Foto tomada de pexels

¿Por qué es importante la ACP cuando se trata de los adultos mayores?

Las personas mayores presentan un mayor riesgo de enfrentar condiciones de salud y de vida que las sitúan en una situación de vulnerabilidad, tales como:

  • Enfermedades crónicas
  • Deterioro cognitivo
  • Dependencia funcional
  • Dependencia económica
  • Aislamiento social

Frente a esto, la ACP cobra un valor fundamental, ya que reconoce a cada persona mayor como un individuo único, con historia, necesidades, preferencias y deseos propios.

Este enfoque busca no solo atender sus problemas de salud, sino también preservar su dignidad, fortalecer su autonomía y brindar un cuidado más humano.

¿En la práctica, como se refleja este modelo de atención?

El modelo de ACP se puede aplicar a todas las áreas de servicios de salud o de cuidado de una persona (en este caso, orientados a las personas mayores), como son los hospitales, centros de salud, residencias geriátricas, centros de día, servicios de rehabilitación y atención domiciliaria.

A continuación, se menciona lo que se debe esperar en algunos casos:

En la consulta médica

  • Él o la médico de cabecera o los médicos especialistas deben considerar en consulta cómo se siente la persona y qué le preocupa, no solamente sus signos y síntomas.
  • Deben explicar claramente los procedimientos que se proponen, ofrecer opciones de tratamiento (cuando los hay) y respetar lo que la persona decida.  
  • Deben evitar términos técnicos y asegurarse de que entienda perfectamente todo lo que se le informa.
  • Es importante que tomen en cuenta las creencias, cultura y experiencias previas de la persona.
  • Es esencial establecer una relación de confianza, ya que el vínculo médico-paciente se considera una herramienta terapéutica fundamental.

En la estancia hospitalaria

  • Desde el momento del ingreso, se debe preguntar por los hábitos, preferencias, miedos y redes de apoyo.
  • Siempre que sea posible, se debe permitir el acompañamiento de una persona de confianza para la persona ingresada y la visita de personas cercanas.
  • Se debe procurar un ambiente cómodo y bien adaptado.
  • Se consideran las voluntades anticipadas y otras indicaciones de la persona.
  • Se validan los sentimientos de miedo, ansiedad o tristeza
  • Se debe llamar al paciente por su nombre, no por su enfermedad ni por su número de cama o de cuarto.
  • Se debe respetar el pudor de la persona ante situaciones como el baño o procedimientos que impliquen la exposición de sus zonas íntimas (cubrir con mantas y batas, limitar el personal presente, procurar un ambiente privado y seguro).
  • Cualquier procedimiento que se necesite llevar a cabo debe informarse previamente a la persona con claridad (en qué consiste, lo que se puede esperar y la duración del mismo). Nada se impone.

En residencias geriátricas

  • No deben imponerse horarios, sino tratar de respetar (en la medida de lo posible) los ritmos de cada persona.
  • Se debe permitir la decoración, presencia de fotos y algunos objetos personales en las habitaciones para que se mantenga el vínculo con su historia de vida.
  • Se ofrecen opciones de alimentos según gustos (no tienen que ser muchas, pero por ejemplo, tomar té o café en la mañana).
  • Se toman en cuenta los hábitos y rutinas previos de la persona (por ejemplo, leer un rato en la mañana, rezar, hacer estiramientos).
  • Se ayuda solo en lo necesario para fomentar la independencia.
  • Se comunica claramente cualquier cambio o procedimiento que se deba hacer.
  • En cuanto a las actividades recreativas, de estimulación física o cognitiva, no obligar a todos a lo mismo, ofrecer algunas opciones y adaptarlo a la condición física y cognitiva de cada persona.
  • Facilitar los horarios y espacios para visitas de familiares y personas cercanas.
  • Uso regular de música y otros estímulos para que la persona conecte con su historia de vida.

Atención en el hogar

  • Se deben considerar las rutinas diarias de la persona.
  • Dejar que decida qué ponerse para vestir.
  • Promover la adaptación del entorno para que sea seguro y se fomente la  independencia (buena iluminación, eliminar obstáculos que puedan causar una caída, colocar barras de seguridad, adaptar la bañera).
  • Incluir a la persona en las decisiones, no decidir por ellos.
  • Validar sus emociones de tristeza, miedo o frustración (no minimizarlos).
  • Involucrar a la persona en las tareas del hogar, aunque sean sencillas (como doblar ropa, cocinar algo sencillo, sacudir).
  • Tomar en cuenta los gustos particulares de la persona, por ejemplo, música, comida, actividades favoritas en el día.
  • Hacer por la persona únicamente lo que no pueda hacer por sí misma:

«si solo necesita que le animemos, se le anima; si necesita un poco de asistencia, se le asiste un poco…«

En resumen

La atención centrada en la persona (ACP) es un modelo de cuidado que coloca al individuo en el centro, reconociendo su historia de vida, valores, necesidades y preferencias. A diferencia de los enfoques de atención tradicionales, prioriza a la persona por encima de la enfermedad, promoviendo su autonomía, dignidad y participación en todo momento.

En este modelo, la persona mayor asume un papel activo —no pasivo— en su propio cuidado, participando en las decisiones que afectan su salud y su vida.

Referencias

Lorber, M., Mlinar Reljić, N., McCormack, B., & Kmetec, S. (2025). Person-Centred Care in Association with Psychological Well-Being of Older Adults. Healthcare (Basel, Switzerland)13(12), 1379. https://doi.org/10.3390/healthcare13121379

Martínez Rodríguez, T. (2011). La atención gerontológica centrada en la persona: Guía para la intervención profesional en los centros y servicios de atención a personas mayores en situación de fragilidad o dependencia. Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco

Autor: Rocio Erandi Heyer Osorno– Licenciada en Biología y Maestra en Neurociencias, con experiencia en trabajo técnico y de investigación en áreas de neurociencia y biología molecular, asi como en docencia y redacción de textos científicos. Apasionada de la divulgación de la ciencia y el arte.

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