El cáncer es el término que se le da a un conjunto grande de enfermedades que pueden ocurrir en diferentes partes del cuerpo y que tienen una característica distintiva: la rápida proliferación (o multiplicación) de células anormales que crecen más allá de sus límites habituales, y que pueden invadir partes adyacentes del cuerpo y extenderse a otros órganos, este último proceso se conoce como metástasis (y a estos comportamientos en conjunto se les llama “malignidad”).
Aunque puede observarse cáncer en niños muy pequeños o en personas jóvenes, el riesgo de padecer cáncer es bastante más alto en personas mayores debido a cambios biológicos que ocurren con el envejecimiento. De hecho
«el envejecimiento es el factor de riesgo más importante para desarrollar cáncer en general, ya que más del 55% de casos se presentan en personas mayores de 60 años.«
Pero, ¿qué pasa en el cuerpo que es más fácil desarrollar cáncer con la edad?
Con el paso del tiempo, el organismo experimenta cambios acumulativos que hacen más probable que una célula normal se transforme en una célula cancerosa. No se trata de una sola causa, sino de la suma de varios fenómenos biológicos que ocurren en el cuerpo con el paso del tiempo:
Acumulación de mutaciones en el ADN de las células
A lo largo de la vida, las células se dividen continuamente, sin embargo, durante estas divisiones pueden generarse errores en la replicación del ADN (la molécula que contiene la información genética responsable del desarrollo y funcionamiento de nuestro organismo).
Con el paso del tiempo, estas alteraciones en el ADN se acumulan progresivamente, aumentando la probabilidad de que una célula adquiera características malignas.
Disminución de la capacidad de reparación celular
El organismo dispone de mecanismos especializados para la detección y reparación del daño genético dentro de las células. No obstante, con el envejecimiento, la eficacia de estos sistemas se ve reducida, lo que favorece la persistencia de mutaciones en el ADN y un mayor riesgo de malignidad.
Deterioro del sistema inmunológico
El sistema inmunológico desempeña un papel fundamental en la identificación y eliminación de células anormales. En la vejez, este sistema experimenta un declive funcional, lo que disminuye su capacidad de vigilancia y facilita la supervivencia y proliferación de células tumorales malignas.
Inflamación crónica
El envejecimiento se asocia con un estado de inflamación sistémica leve constante. Este entorno inflamatorio puede contribuir al daño de los tejidos y promover procesos relacionados a la malignidad.
Alteraciones celulares y hormonales
Las células envejecidas presentan cambios en su funcionamiento, incluyendo alteraciones en la regulación del ciclo celular (proceso por el cual las células crecen y se dividen). Además, las modificaciones hormonales propias de la edad pueden influir en el desarrollo de ciertos tipos de cáncer, como el cáncer de próstata.
Exposición acumulativa a factores de riesgo
Las personas mayores han estado expuestas durante períodos más prolongados (tienen una exposición acumulada) a diversos agentes que pueden aumentar el riesgo de cáncer, como el tabaco, el alcohol, la radiación ultravioleta y algunos contaminantes ambientales.
¿Cuáles son los cánceres más comunes en adultos mayores?
En México, de acuerdo con datos del INEGI (2026) y del Instituto Nacional de Cancerología, el cáncer de mama continúa siendo el de mayor incidencia y la principal causa de muerte por cáncer en mujeres mayores de 60 años, mientras que en los hombres ocurre lo mismo con el cáncer de próstata.
Lo mismo se observa en los Estados Unidos con respecto a la incidencia: hay más casos al año de mujeres con cáncer de mama y en hombres de cáncer de próstata, sin embargo, la mortalidad para ambos sexos en Estados Unidos es mayor para el cáncer de pulmón (según datos de la Sociedad Americana de Cáncer).
Otros cánceres de mayor prevalencia en personas mayores de 60, para las mujeres son: el cáncer colorrectal, de tiroides, de pulmón y cervicouterino, mientras que en hombres son el cáncer colorrectal, de piel y de pulmón.
¿Qué tanto podemos prevenir el cáncer?
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2026) aproximadamente un 38% de los cánceres se pueden prevenir con las siguiente medidas:
- No consumir tabaco
- Mantener un peso corporal saludable, ya que el sobrepeso y obesidad se asocian a mayor riesgo de varios tipos de cáncer
- Seguir una dieta sana (alta en vegetales y grasas saludables, baja en azúcares, harinas refinadas, embutidos y alimentos ultraprocesados)
- Realizar actividad física con regularidad
- Evitar o reducir el consumo de alcohol
- Evitar la exposición a la radiación ultravioleta (que resulta principalmente de la exposición excesiva al sol y a los dispositivos de bronceado artificial)
- Minimizar la exposición laboral a la radiación ionizante (por ejemplo, en personal de radiología, especialistas en radioterapia o personas que trabajan con material radioactivo).
- Reducir la exposición a la contaminación del aire exterior e interior
¿Cómo se puede reducir el riesgo de morir por cáncer?
La reducción de la mortalidad por cáncer depende de un enfoque integral más que de una sola medida. Además de la evidente importancia de las estrategias preventivas y de concientización sobre factores que pueden causar cáncer, lo que más reduce el riesgo de morir por esta condición es:
- Detección temprana constituye uno de los factores más importantes, ya que permite identificar la enfermedad en etapas iniciales, cuando las probabilidades de tratamiento exitoso y supervivencia son por mucho mayores.
- Cribado genético (análisis del material genético de una persona para detectar mutaciones o alteraciones en los cromosomas que puedan causar o aumentar el riesgo de padecer una enfermedad) desempeña un papel relevante en personas que tienen antecedentes familiares o predisposición hereditaria de ciertos tipos de cáncer, ya que facilita la identificación de individuos con mayor riesgo y permite implementar medidas de vigilancia o prevención personalizadas.
- Inicio oportuno del tratamiento. Un diagnóstico temprano debe ir acompañado de un acceso rápido a servicios de salud y a terapias eficaces (como cirugía, quimioterapia, radioterapia o tratamientos dirigidos), lo cual influye directamente en la reducción de complicaciones y en la mayor supervivencia.
Resumen
El cáncer es un conjunto de enfermedades caracterizadas por la proliferación descontrolada de células anormales con capacidad de invadir tejidos y diseminarse en otras partes del cuerpo (metástasis). Aunque puede presentarse a cualquier edad, es más frecuente en personas mayores, ya que el envejecimiento supone una serie de cambios en nuestras células que aumenten el riesgo de malignidad (acumulación de mutaciones en el ADN, disminución de los mecanismos de reparación de las células, deterioro del sistema inmunológico, exposición acumulada a agentes cancerígenos, entre otras).
Aunque algunos casos de cáncer se deben a factores hereditarios u otras causas que aún no se comprenden completamente, la buena noticia es que se estima que entre un 38 y un 40% de los casos de cáncer son prevenibles con medidas adecuadas. Esto significa que una proporción importante del riesgo está en nuestras manos, a través de cambios de hábitos de vida y de la adopción de otras estrategias preventivas (como evitar la exposición a radiación ionizante, a rayos ultravioleta por largos peridodos de tiempo o a ciertos contaminantes ambientales).
Referencias
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