La elección entre un centro de día o una residencia geriátrica constituye una decisión clave cuando se trata de personas mayores que requieren de cuidados que no pueden (o que se complican) darse en casa. Esta decisión depende, en gran medida, del grado de dependencia de la persona mayor, la red de apoyo con la que cuenta y las necesidades específicas de atención que necesita.
Si bien, ambos servicios pueden ofrecer actividades diurnas similares, la diferencia radica en el nivel de supervisión y cuidado continuo que requieren. En este sentido, optar por una u otra alternativa implica valorar, no solo las condiciones y preferencias de la persona mayor, sino también las posibilidades económicas y la disponibilidad de apoyo por parte de la familia o del entorno cercano.
Para empezar, ¿cuál es la diferencia entre un centro de día y una casa de descanso?
Muchas residencias geriátricas ofrecen servicio de centro de día, incluso, muchas de las actividades que se realizan durante el día suelen hacerse conjuntamente.
Si bien las instalaciones pueden ser las mismas (no siempre es así, hay centros de día que solo son eso y residencias geriátricas que no ofrecen servicio de centro de día), la principal diferencia es que el servicio de centro de día ofrece como su nombre lo dice, servicio únicamente durante el día, y generalmente está dirigido a personas mayores que tiene un grado de dependencia leve. Sus servicios incluyen alimentos, cuidados básicos, supervisión (cuando es necesaria), actividades lúdicas e incluso terapéuticas. La persona mayor sigue viviendo en su hogar y regresa todos los días al final de la jornada. El objetivo del centro de día es ofrecer al adulto mayor un espacio para mantenerse activo y acompañado, al mismo tiempo que ayuda a desahogar la necesidad de cuidados en casa por parte de familiares o cuidadores.
La residencia geriátrica, por su parte, es un servicio que ofrece cuidado 24 horas, 7 días a la semana. En ésta, el adulto mayor recibe cuidados continuos incluyendo alojamiento, alimentación, lavandería, atención médica y de enfermería, actividades sociales y diferentes tipos de terapias según se necesiten (esto último dependerá de los servicios que ofrezca cada lugar, algunos tienen costo extra). Su principal objetivo es garantizar la seguridad, el cuidado continuo y la calidad de vida de personas mayores que tienen un grado de dependencia moderada o severa, y que sus familias no pueden llevar a cabo (o les resulta complicado).
¿Cuáles son los principales aspectos a tomar en cuenta a la hora de elegir uno u otro?
Tomar la decisión de un centro de día o una residencia geriátrica depende de varios aspectos a tomar en cuenta, a continuación mencionamos los más importantes:
Grado de dependencia funcional
En general, las residencias geriátricas están pensadas en personas mayores con un grado de dependencia moderada a alta, de modo que necesitan atención y apoyo en las actividades diarias prácticamente todo el día. Si nuestro adulto mayor tiene dependencia leve o moderada, es decir, necesita apoyo únicamente en algunas actividades diarias, pero aún es bastante autónomo, entonces lo ideal es plantear la asistencia a un centro de día.
Como regla práctica:
- Dependencia leve o moderada– No necesita supervisión 24/7- puede estar solo por la noche → Centro de día
- Dependencia moderada a alta– Necesita supervisión 24/7- no puede pasar la noche solo → Residencia geriátrica
Necesidades médicas
Si el adulto mayor tiene alguna condición médica que requiere de vigilancia y atención constante, por ejemplo, una condición crónica compleja (por ejemplo, diabetes más insuficiencia renal) o demencia avanzada, lo ideal es considerar una residencia donde pueda recibir esos cuidados por parte de personal capacitado.
Por su parte, si el adulto mayor aún conserva algo de autonomía y no precisa de cuidados médicos 24/7 (aún si tiene alguna condición médica), entonces se puede considerar un centro de día.
Red de apoyo
La opción de un centro de día o una residencia geriátrica generalmente se pone sobre la mesa cuando no es posible otorgar las atenciones y cuidados que requiere el adulto mayor en casa, esto puede pasar por varias razones, ya sea porque hay ausencia de familia o personas cercanas, o si bien, hay personas que viven con la persona mayor, pero les resulta complicado o muy demandante el llevar a cabo las labores de cuidados/vigilancia necesarios.
Entonces, si hay familia o personas cercanas disponibles en la tarde/noche que pueden llevar a cabo las labores de cuidados o acompañamiento que requiera la persona mayor, se sugiere únicamente el centro de día.
Por su parte, si la persona requiere de cuidados y supervisión las 24 horas, y no hay personas cercanas que puedan apoyarlos o que estén capacitadas para hacerlo, o si bien, lo pueden hacer, pero esto genera sobrecarga física o mental a alguno o algunos de los miembros(y que difícilmente puede compensarse), entonces se sugiere plantear el ingreso a una residencia geriátrica.
Importante aclaración: Aun si el adulto mayor tiene un grado de dependencia alta y requiere atención las 24 horas, existen otras opciones además de la residencia geriátrica, por ejemplo, si hay los recursos económicos suficientes, es posible contratar cuidadores o enfermeros a domicilio, de esta manera la persona sigue viviendo en su hogar pero tiene los cuidados que necesita. Sin embargo, aún en estos casos, es necesario que alguna persona cercana esté a cargo de la supervisión general de los cuidados, además del apoyo y supervisión del médico tratante.
Costo
Por lo general el costo para centro de día suele ser más económico mientras que la residencia geriátrica es más costosa (ya que incluye cuidados 24/7). Los costos de ambos servicios varían mucho dependiendo de la ubicación de los mismos, las instalaciones y los servicios que ofrecen. Muchos centros de día ofrecen la opción de pagar por día de servicio, es decir, si el adulto mayor nada más pudo asistir 3 días a la semana, únicamente se pagan esos tres días de asistencia.
En resumen
Centro de día sí:
- Hay dependencia leve o moderada
- La persona tiene red de apoyo
- Se busca estimulación y socialización
- Se necesita “respiro del cuidador o cuidadores”
Residencia geriátrica si:
- Hay dependencia alta
- Hay riesgo de caídas o desorientación
- Necesita atención y supervisión constante
- No hay red de apoyo suficiente para llevar a cabo los cuidados que se requieren
Desde un punto de vista psicológico, puede ser recomendable el servicio de centro de día como etapa inicial (para facilitar la adaptación al lugar) y si aumenta el grado de dependencia, entonces considerar la transición a residencia o casa de descanso.
Recordemos que con el centro de día se mantiene el vínculo con el hogar y suele ser mejor aceptado inicialmente, mientras que el ingreso a una residencia geriátrica puede implicar un proceso de duelo y adaptación por parte de la persona mayor, aunque en los casos de personas que viven en aislamiento, puede ayudar mucho con la parte de sentirse acompañados y cuidados.
Conclusión
En conclusión, la elección entre un centro de día y una residencia geriátrica debe basarse en una valoración integral de la situación de la persona mayor. Factores como el grado de dependencia, las necesidades médicas, la red de apoyo y los recursos disponibles son determinantes para tomar la mejor decisión. Mientras el centro de día es una opción adecuada para quienes conservan cierta autonomía y cuentan con apoyo familiar, la residencia geriátrica resulta más apropiada cuando se requiere supervisión y cuidado continuo que difícilmente puede darse en casa.
«En cualquier caso, se trata de elegir la alternativa que garantice mayor bienestar, seguridad y calidad de vida, tanto para la persona mayor como para sus familiares o cuidadores.»
Recordemos que en ningún momento la asistencia a un centro de día o residencia geriátrica debe ser una imposición. Cuando no hay más opciones, es importante considerar que no se resolverá una negativa por parte del adulto mayor (cuando la hay) con una sola conversación, sino que implicará un proceso a veces largo que necesariamente debe tomar en cuenta aspectos emocionales, éticos y prácticos.
