Es común que con la edad ocurra cierto grado de pérdida de memoria, además de un ligero deterioro de otras funciones cognitivas (atención, planeación, flexibilidad cognitiva y control de impulsos, entre otras). Por lo tanto, tener problemas de memoria no significa que tengamos demencia necesariamente, muchas veces se trata de olvidos que pueden considerarse normales, ya que no afectan de manera significativa las actividades de la vida diaria. Recordemos que tanto en personas jóvenes como en mayores, las alteraciones en el estado de ánimo, el estrés, la falta de sueño e incluso el cansancio, pueden causar olvidos benignos.
En este apartado queremos ayudarte a diferenciar entre olvidos normales por la edad contra aquellos que sí podrían indicar un problema mayor.
Índice
- ¿Cuáles olvidos se consideran normales o “benignos”?
- ¿Qué olvidos no se consideran normales?
- Además de la enfermedad por Alzheimer, ¿qué otras condiciones de salud pueden causar problemas graves de memoria?
- ¿Qué debemos hacer si sospechamos que nuestro adulto mayor tiene un problema de memoria patológico, y qué se espera cuando se acude a consulta?
- Resumen
¿Cuáles olvidos se consideran normales o “benignos”?
Los olvidos normales en la vejez por lo general no causan problemas importantes en la vida diaria de la persona. Por ejemplo, puede ser normal que se nos olvide el nombre de una persona conocida, pero que la recordemos más tarde en el día, o que perdamos algún objeto en la casa y no lo encontremos hasta más tarde, o que llegue un momento en que creemos conveniente anotar los pendientes para que no se nos olviden tan fácil.
En general, los olvidos relacionados con la edad, y que no se consideran indicativos de alguna enfermedad neurológica, se distinguen porque no afectan la realización de las tareas cotidianas de manera importante, la información generalmente se recupera con el tiempo (se recuerda más tarde) y las personas son conscientes de sus olvidos.
Otros ejemplos de olvidos que se pueden considerar normales son los siguientes:
- Entrar a un lugar y no recordar a qué va
- Perder objetos ocasionalmente (llaves, lentes, bolso)
- Olvidar una cita, pero recordarla más tarde o con ayuda
- Necesitar listas o recordatorios para organizarse mejor
- Tardar más en aprender algo nuevo
- Olvidar detalles de una conversación reciente, pero recordar lo principal
- Confundir fechas o días, pero ubicarse más tarde en el tiempo
¿Qué olvidos no se consideran normales?
Según la asociación contra el Alzheimer, estos 10 tipos de olvidos podrían indicar indicios de demencia por Alzheimer o algun otro tipo de demencia:
- Pérdida de memoria que altera la vida diaria. Uno de los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias es olvidar información qué se aprendió de manera reciente. Por ejemplo, olvidar fechas o eventos importantes, preguntar mucho lo mismo y depender cada vez más de “recordatorios de personas o de notas personales” para actividades que antes se hacían sin ayuda.
2. Dificultad para hacer o completar tareas cotidianas. Problemas para completar una tarea que se solía hacer de manera rutinaria, por ejemplo, tener dificultad para llegar a un lugar conocido o para organizar una lista de compra que antes se hacía sin problema.
3. Dificultades para planificar o resolver problemas. Por ejemplo, dificultades para seguir una receta de cocina bien conocida o para elaborar y seguir un plan en particular. Se puede observar también un aumento significativo en el tiempo para realizar una tarea.
4. Confusión con los tiempos o lugares. Perder la noción de la fecha, incluso de la estación del año en que se está y del paso del tiempo en general. Perderse en un espacio conocido.
5. Problemas para comprender imágenes visuales y relaciones en el espacio. Problemas para leer, para calcular distancias e incluso para distinguir colores y contrastes, lo que puede alterar la capacidad de conducir y moverse en el espacio.
6. Problemas con las palabras al hablar o escribir. Dificultades para seguir o participar en una conversación. Interrumpir a mitad de una conversación sin saber cómo continuarla o repetirse. Problemas con el vocabulario, dificultades para nombrar objetos familiares o usar nombres de manera incorrecta.
7. Extraviar objetos y perder la capacidad de recordar dónde se dejaron. Perder objetos y ser incapaz de recordar dónde se dejaron, e incluso, pensar que alguien más los robó.
8. Disminución o deterioro del juicio. Cambios en el juicio o capacidad de tomar decisiones. Por ejemplo, prestar menos atención al aseo personal o higiene o administrar de manera deficiente el dinero (cuando antes no se hacía).
9. Aislamiento laboral o social. Alteraciones en la capacidad para mantener o seguir una conversación. Como consecuencia, puede haber aislamiento de aficiones, actividades sociales u otros compromisos.
10. Cambios en el estado de ánimo y la personalidad. Experimentar con mayor frecuencia o de manera más marcada confusión, desconfianza, depresión, ansiedad o temor. Alteraciones del estado de ánimo de manera abrupta, ante situaciones u entornos que no son habituales o que suponen un reto.
Entonces de manera breve:
- El olvido benigno o normal. Es ocasional, generalmente la información se recupera después de un lapso de tiempo y no afecta de manera importante la vida de la persona.
- El olvido que puede indicar demencia u otra patología subyacente. Es frecuente y progresivo (empeora con el tiempo), empieza a afectar la vida diaria de la persona, comprometiendo su autonomía o su integridad.
Además de la enfermedad por Alzheimer, ¿qué otras condiciones de salud pueden causar problemas graves de memoria?
No todos los problemas de memoria indican necesariamente que la persona tiene enfermedad por Alzheimer, existen otras causas que pueden alterar la memoria en el cerebro, algunas reversibles y otras no, aquí te mencionamos algunos ejemplos:
Demencia vascular
Demencia frontotemporal
Demencia con cuerpos de Lewy.
Accidente cerebrovascular
Encefalopatía
Ciertos medicamentos (por ejemplo, algunos para tratar trastornos de sueño o de ansiedad)
Traumatismos cráneoencefálicos
Tumores o infecciones en el cerebro
Hipotiroidismo
Deficiencia de vitamina B12
¿Qué debemos hacer si sospechamos que nuestro adulto mayor tiene un problema de memoria patológico, y qué se espera cuando se acude a consulta?
Si sospechamos de problemas de memoria que pudieran indicar alguna enfermedad como Alzheimer u otro tipo de demencia, lo primero es buscar una valoración médica a la brevedad. En el caso de un adulto mayor, lo ideal es visitar a un médico geriatra, aunque un neurólogo o psiquiatra también puede hacer una valoración.
Es de mayor importancia el llevar a una persona cercana que pueda reportar o corroborar los cambios observados en la conducta o capacidad de memoria del paciente.
Una vez en consulta, el médico hará una exploración física general, un registro de los signos o síntomas observados, revisará medicamentos o signos de otras posibles patologías que pudieran estar causando los olvidos, y llevará a cabo una evaluación breve de las funciones cognitivas (que incluye memoria) a través de pruebas relativamente sencillas como el Mini-Mental State Examination (MMSE) o el Montreal Cognitive Assessment (MoCA).
Es posible también que el médico pida algunos exámenes de sangre o estudios de imagen del cerebro.
Por lo general para que se dé un diagnóstico de demencia se deberá comprobar que:
- Exista un deterioro cognitivo evidente que impacta la vida diaria
- Evidencia clínica que lo respalde (puntuaciones de pruebas cognitivas, resultados de estudios de sangre o de imagen cerebral)
- Exclusión de otras causas tratables que afectan la memoria
Recordemos que aún si se trata de una demencia como la de Alzheimer, que no tiene cura como tal, el diagnóstico temprano permite maximizar la eficacia de los tratamientos para el manejo de los síntomas, retrasar el avance de la enfermedad, así como planificar y dar apoyo e información oportunos a los cuidadores o personas cercanas.
Resumen
Olvidar cosas con la edad es común y muchas veces normal. Los olvidos benignos son ocasionales, no afectan la vida diaria y la información suele recordarse después (por ejemplo, perder objetos, olvidar citas o necesitar recordatorios).
En cambio, los olvidos patológicos son frecuentes y progresivos, NO SON NORMALES POR EL ENVEJECIMIENTO y afectan la autonomía: pueden incluir desorientación, dificultad para realizar tareas habituales, problemas de lenguaje, cambios de conducta o juicio, y aislamiento social. Estos pueden estar ocasionados por enfermedades como la de Alzheimer u otras demencias. Ahora, no todos los problemas de memoria indican Alzheimer; también pueden deberse a otras condiciones médicas, algunas de las cuales son reversibles.
Si observamos olvidos o conductas extrañas que empiezan a afectar la vida cotidiana, es importante acudir a valoración médica (con un geriatra, neurólogo o psiquiatra, e incluso con un médico general para que haga una valoración inicial). El diagnóstico temprano en cualquiera de los casos permite ganar tiempo de calidad y un mejor control e incluso retraso de la enfermedad (para las causas que no son reversibles).
Referencia
Alzheimer’s Association. 10 early signs and symptoms of Alzheimer’s & dementia. Disponible en: https://www.alz.org/alzheimers-dementia/10_signs
