El cuidado de una persona adulta mayor va mucho más allá de atender sus necesidades físicas. Implica acompañarla de manera integral, considerando también su bienestar emocional y mental.
Cuidar es estar presente en los detalles: en su higiene personal, en la alimentación que recibe y en la ropa que usa, pero también en la forma en que se le habla y se le escucha.
La importancia de comunicarse bien
La manera en que el cuidador se comunica hace una gran diferencia. Hablar con claridad, con suavidad y mirándole de frente transmite respeto y tranquilidad. Del mismo modo, la paciencia se vuelve una herramienta esencial al apoyar en las actividades de la vida diaria. Evitar los regaños y, en su lugar, explicar con calma por qué es importante realizar ciertas acciones —como bañarse o alimentarse adecuadamente— puede ayudar a generar confianza, especialmente cuando la persona se muestra renuente.
Cuidar también es comprender, respetar los tiempos del otro y recordar que:
«Detrás de cada necesidad, hay una persona que sigue sintiendo, entendiendo y mereciendo ser tratada con dignidad.«
Higiene personal
Es importante no sólo el aseo por higiene sino también por la buena apariencia de nuestro adulto mayor. Aunque no salga de casa o esté muy enfermo, la dignidad de una persona involucra también el tenerlo limpio y arreglado.
El baño
No es necesario que se bañe diariamente a la persona mayor, cada 2 a 5 días puede ser suficiente. El baño debe ser breve, no más de 5 minutos, con jabón humectante, tallando suavemente la piel y evitando el agua muy caliente, así como el uso de estropajos duros o piedras. Se debe masajear suavemente el cuero cabelludo con champú y enjuagar bien el cabello. Se recomienda usar una crema humectante sobre la piel inmediatamente después del baño.
- El baño estando la persona sentada es mucho más seguro, se evita el riesgo de caídas. La silla debe tener patas firmes y con gomas antideslizantes. Si se baña de pie, debe tener piso donde no vaya a resbalar, agarraderas bien fijadas al muro y evitar el uso de cortinas.
- Un baño menos estresante es usar regadera de teléfono o bañarse con un cuenco (a jicarazos). Dejar que se bañe por sí solo lo más que pueda. Nuestra función será sólo supervisar, animar, recordar qué parte del cuerpo falta y cómo bañarse, en último caso le bañaremos.
- Para un baño de esponja debemos colocar una sábana plastificada debajo de la persona y colocar sábanas enrolladas a los lados. Enjabonar y enjuagar rápidamente con una toallita. Iniciar en la cara y seguir hacia abajo. Se sugiere tener puerta y ventana cerrada para evitar corrientes de aire.
Cuando aseamos los genitales debemos tener mucho respeto al pudor de la persona, pero no dejar de ser minuciosos en el cuidado. Utilizar una toalla facial con espuma de jabón o una toalla para bebé sin alcohol. En la mujer se asea la vulva e introito. En el hombre: el escroto, pene y prepucio. En cuanto al secado, hay que hacerlo escrupulosamente, especialmente en zonas de flexión y entre los dedos de los pies.
Recordemos vestir parcial o totalmente dentro del baño a la persona antes de sacarla, y secar el cabello húmedo para evitar cambios bruscos de temperatura. Aunque parezca increíble, los ancianos sí pueden resfriarse y enfermar por una corriente de aire frío, aunque lo nieguen los libros de medicina.
Aseo de oídos, uñas y boca
Los oídos se asean con una toallita húmeda por fuera evitando el uso de cotonetes. Las uñas se deben mantener cortas y limpias. Las uñas se cortan curvas en las manos y rectas en los pies. Para ayudar a rasurarse se debe enjabonar y enjuagar la barba al menos una vez antes de afeitarla.
En cuanto al aseo bucal, se recomienda hacerlo al menos 2 veces al día, si el adulto mayor puede hacerlo por sí solo, facilitarles el acceso a la pasta dental y al hilo dental.
En el caso de que el adulto mayor rechace el cepillo dental, entonces limpiarle los dientes con una gasa enrollada en un palo de madera (los que se usan para paletas), y embebida en agua con bicarbonato. En caso de que tenga dentadura completa o parcial, se debe limpiar a diario y tratar de sacar de la boca algunas horas todos los días. No olvidar tallar suavemente la lengua durante el cepillado de dientes, siempre de atrás hacia adelante.
Vestido
Es conveniente escoger la ropa y colocarla toda junta en un solo lugar antes de comenzar a vestirse; esto evita distracciones y olvidos mientras se está vistiendo. Hay que darle el tiempo suficiente al adulto mayor para que se vista por sí mismo (si aún puede).
La ropa deberá ser cómoda, de acuerdo al estilo de la persona, apropiada para el clima, limpia y en buen estado. No hay nada más triste que ver a una persona en pijama todo el día, o con ropa rota, sucia o maloliente.
Es práctico también hacer ajustes a la ropa para que sea más fácil de poner. Se pueden hacer ajustes con velcro para simular botones y colocar resortes para evitar las cremalleras y cinturones. En cuanto a zapatos, es importante que sean cómodos, de piel y sin agujetas, con tacón no mayor de 2 cm de alto y con suela antideslizante.
«No olvidemos ayudar sólo cuando sea necesario. «
Tratemos de que la persona mayor tenga a la mano la ropa de su armario (no en bolsas, maletas o zonas inaccesibles) y organizar su clóset de tal forma que las opciones de combinaciones de ropa sean pocas (situación útil en casos de demencia).
Alimentación
La alimentación no es solamente un proceso fisiológico que nos permite estar vivos y obtener energía.
Comer es todo un acto social que nos identifica en una cultura y tiempo determinado. Es un placer.
«Es una necesidad como fenómeno social el compartir los alimentos.«
Asistencia para comer
Las personas adultas mayores pueden conservar su capacidad para comer (masticar y deglutir alimentos) hasta el último día de su vida o pueden ir perdiendo paulatinamente sus habilidades físicas y mentales para lograr hacerlo independientemente. Ningúna persona es igual a otra.
Si recordamos la regla de oro del cuidador “hacer por ellos solo lo que no puedan hacer por sí mismos”, entonces podremos darnos cuenta si la persona mayor solamente requiere supervisión para alimentarse, si requiere ayuda, o en último caso, si requiere que le demos de comer.
- Si sólo requiere supervisión: coloquemos sobre la mesa únicamente lo que necesite para comer, retiremos especias, saleros o comida de otras personas. Si hay pan o tortillas para acompañar los alimentos, coloquemos únicamente su porción (no todo el canasto lleno frente a ellos).
- Si requiere que lo animemos: el comer en compañía puede ser el estímulo necesario, mientras que recordarle la hora de comer puede incomodarlos y provocar una reacción catastrófica (como que se niegue a comer). Pueden comenzar a comer si ven que alguien más lo está haciendo.
Puede darse el caso que aún puedan masticar y llevarse el bocado a la boca, pero que requieran ayuda para tener las porciones ya cortadas o el pan ya untado de mermelada.
Dependiendo de su capacidad para deglutir, pueden comer los alimentos en su preparación habitual, o en consistencias más blandas, menos secas o incluso comer en papillas.
Si bien, es natural que el adulto mayor quiera comer menos, una queja frecuente de los cuidadores es que “se niegan a comer” o comen demasiado poco. En este punto, es conveniente tomar en cuenta algunas situaciones que afectan el apetito y que podrían remediarse fácilmente considerando los siguientes puntos:
- Evitar que coman solos o enojados
- Que coman en un lugar inadecuado (por ejemplo, en la cama viendo televisión)
- No darles suficiente tiempo de comer
- Que se les dé siempre la misma comida (menú poco variado) o que no se sazone su comida.
- Tenerles prohibiciones dietéticas exageradas
Recordemos que al igual que a todos, una comida sabrosa nos invita a comer mejor.

Si ya descartamos todas las medidas anteriores para promover que el adulto mayor coma, puede que se deba a un problema de salud y es importante llevarle al médico lo antes posible para una revisión.
Resumen
El cuidado diario de una persona adulta mayor que requiere asistencia debe ser integral, atendiendo no solo sus necesidades físicas, sino también su bienestar emocional y mental. La comunicación respetuosa, clara y paciente es fundamental para generar confianza y facilitar las actividades cotidianas.
El cuidado incluye aspectos básicos como la higiene personal —realizada con seguridad, respeto y promoviendo la mayor autonomía posible—, el vestido —priorizando comodidad, dignidad y practicidad— y la alimentación, entendida tanto como una necesidad fisiológica como un acto social.
«La clave del cuidado está en acompañar, respetar los tiempos de la persona y brindar apoyo solo cuando sea necesario (para fomentar la autonomía en lo posible).«

