Desde los primeros años de vida, el desarrollo y aprendizaje de nuevas habilidades no se da de forma aislada, sino que implica la integración progresiva de capacidades cognitivas, motoras, sociales y emocionales. Por ejemplo, mientras un niño aprende a hablar, también desarrolla habilidades motoras, regula sus emociones y comienza a interactuar con su entorno social, lo que genera un crecimiento general e interdependiente (unas funciones se ayudan de otras).
En la adultez, este patrón de aprendizaje se mantiene, aunque con mayor complejidad. Por ejemplo, los adultos jóvenes suelen enfrentarse a desafíos como cursar la educación técnica o superior, la inserción en el mundo laboral, la independencia económica y la construcción de redes sociales más estables, lo que implica irremediablemente coordinar diversas habilidades al mismo tiempo.
Lejos de ser una excepción, esta forma de aprendizaje constituye la base del desarrollo a lo largo de la vida, lo que sugiere que mantener experiencias de aprendizaje diversas y simultáneas en etapas posteriores, como lo es en la vejez, podría contribuir a preservar e incluso potenciar las capacidades cognitivas y la autonomía.
Considerando lo anterior, un estudio reciente en California (Leanos et al., 2023) encontró que el aprendizaje simultáneo de habilidades es factible y potencialmente beneficioso para adultos mayores sanos. En dos estudios separados (15 y 27 participantes, respectivamente), adultos mayores (mujeres y hombres entre 58 y 86 años de edad) aprendieron al menos tres nuevas habilidades (por ejemplo, español, dibujo y composición musical) simultáneamente (en la misma semana durante tres meses (dedicando aproximadamente 15 horas por semana en total). Los participantes completaron evaluaciones cognitivas y funcionales antes, durante y después de la intervención en ambos estudios.
Los resultados fueron claros: el aprendizaje simultáneo de varias habilidades incrementó las capacidades cognitivas en los participantes desde la mitad de la intervención, alcanzando niveles similares al rendimiento de un grupo independiente de adultos de mediana edad.

En más detalle, los participantes del grupo de intervención mostraron mejoras en pruebas para medir varias funciones cognitivas, entre ellas la memoria episódica (la capacidad de recordar experiencias de nuestra vida concretas, como el primer día de universidad), la memoria de trabajo (mantener y manipular información de forma temporal mientras se realiza una tarea) y el control cognitivo (la capacidad de regular nuestros pensamientos y acciones para dirigirnos hacia un objetivo). Estos cambios sugieren que el aprendizaje de varias habilidades a la vez, en lugar de solo una, puede promover una activación amplia de las funciones cognitivas, favoreciendo procesos de plasticidad cerebral incluso en etapas avanzadas de la vida.
Adicionalmente, los participantes reportaron al final del estudio sentirse gratamente sorprendidos por sus logros y sentirse más seguros ante nuevos retos de aprendizaje. Varios reportaron también que el aprender varias habilidades a la vez los sacó de sus rutinas y zonas de confort.
Los resultados de este estudio van en concordancia con un estudio longitudinal de varios años atrás (Carlson et al., 2012) realizado en mujeres adultas mayores sanas (al inicio del estudio) que reportó que la participación en varias actividades de la vida diaria (leer, cocinar, jugar cartas, entre otras) es más beneficiosa que la frecuencia e incluso que la demanda cognitiva de las actividades, para reducir el riesgo de deterioro cognitivo. Es decir, tuvo mayor efecto la variedad, que la frecuencia o la dificultad.
Estos estudios nos invitan a cuestionar la idea de que en la vejez el aprendizaje debe ser limitado o más simple. Por el contrario, la evidencia sugiere que aprender varias cosas al mismo tiempo no solo es posible, sino beneficioso, ya que estimula de manera amplia funciones como la memoria y el control cognitivo. No significa que ahora debamos “inscribirnos” a más cursos o talleres (gastar más, salir más), pueden ser actividades en casa o sin costo alguno (talleres gratuitos, aprender nuevas recetas de cocina o juegos de mesa) o incluso buscar actividades con vecinos o la familia.
No se trata únicamente de mejorar el rendimiento mental en la vejez, sino también de ganar confianza, salir de la rutina y redescubrir la capacidad de seguir creciendo.
En este sentido, mantener una vida activa y diversa (más que centrarse en una sola actividad) podría ser una clave importante para un envejecimiento más saludable, autónomo y significativo.
Referencias
Carlson, M. C., Parisi, J. M., Xia, J., Xue, Q. L., Rebok, G. W., Bandeen-Roche, K., & Fried, L. P. (2012). Lifestyle activities and memory: variety may be the spice of life. The women’s health and aging study II. Journal of the International Neuropsychological Society : JINS, 18(2), 286–294. https://doi.org/10.1017/S135561771100169X
Leanos, S., Kürüm, E., Strickland-Hughes, C. M., Ditta, A. S., Nguyen, G., Felix, M., Yum, H., Rebok, G. W., & Wu, R. (2023). The Impact of Learning Multiple Real-World Skills on Cognitive Abilities and Functional Independence in Healthy Older Adults. The journals of gerontology. Series B, Psychological sciences and social sciences, 78(8), 1305–1317. https://doi.org/10.1093/geronb/gbad053

