Cuando un medicamento lleva a otro: estudio identifica 24 cascadas de prescripción que merecen especial atención en adultos mayores

Una cascada de prescripción se refiere a una situación en la que el efecto adverso de un medicamento se interpreta equivocadamente como un nuevo problema de salud en el paciente, llevando a la prescripción de otro medicamento para tratarlo.

El problema con las cascadas de prescripción es que pueden llevar a:

  • Más efectos adversos, porque cada nuevo medicamento tiene sus propios efectos secundarios.
  • Prescribir más medicamentos de los necesarios, aumentando el riesgo de polifarmacia (uso simultáneo de 5 medicamentos o más) en el adulto mayor.
  • Mayor confusión sobre lo que está pasando, especialmente cuando existen varias enfermedades y medicamentos al mismo tiempo.
  • Caídas o pérdida de funcionalidad, particularmente cuando los nuevos fármacos producen mareo, hipotensión (reducción de la presión arterial) o alteraciones del equilibrio.
  • Más consultas, estudios y tratamientos innecesarios, además de mayores gastos.

En este sentido, un estudio reciente canadiense (Rochon et al., 2026, ver en referencias) identificó 24 combinaciones de medicamentos que podrían representar cascadas de prescripción potencialmente inapropiadas en personas mayores.

Los investigadores analizaron los registros de 2,297,942 adultos mayores (54.3% eran mujeres) de 66 años o más que vivían en la comunidad en Ontario, Canadá. Partieron de 65 posibles cascadas previamente identificadas (mediante consenso internacional) y analizaron qué tan frecuentes eran, con qué frecuencia aparecía el segundo medicamento después del primero y qué tan estrecha era la relación temporal entre ambos.

De las 65 cascadas estudiadas, 24 cumplieron los criterios establecidos por ellos para ser consideradas prioritarias. Los investigadores consideraron prioritarias aquellas posibles cascadas que:

  • Eran relativamente frecuentes en la población.
  • Que ocurrían con cierta frecuencia después del primer medicamento.
  • Mostraban una asociación temporal significativa, es decir, que el segundo medicamento tendía a aparecer después del primero con una frecuencia mayor de lo esperado.

Entre las cascadas de prescripción priorizadas por los investigadores se identificaron diferentes combinaciones de medicamentos. Las más frecuentes fueron:

  • Suplementos de hierro seguidos de laxantes.
  • Estatinas (utilizadas para reducir el colesterol) seguidas de analgésicos.
  • Inhibidores de la colinesterasa (utilizados para tratar síntomas de algunas demencias) seguidos de  medicamentos para dormir.

El estudio también identificó otras cascadas prioritarias, entre ellas:

  • Antihipertensivos seguidos de antieméticos (utilizados para tratar náuseas y vómitos.)
  • Bloqueadores de los canales de calcio (para bajar la presión arterial) seguidos de diuréticos.
  • Betabloqueantes (para bajar la frecuencia cardiaca y la presión arterial) seguidos de antidepresivos.
  • Corticoesteroides (muy usados como inmunosupresores y desinflamatorios) seguidos de medicamentos para dormir.

Es importante aclarar que el estudio no demuestra que, en todos los casos, el segundo medicamento haya sido indicado como consecuencia de un efecto secundario provocado por el primero (por esta razón se habla de «posibles cascadas»).

Sin embargo, los autores proponen que las asociaciones que encontraron de medicamentos permiten identificar posibles cascadas que merecen revisarse cuidadosamente, para determinar si el segundo medicamento realmente es necesario.

El objetivo es evitar tratamientos innecesarios y hacer más seguros los tratamientos que sí lo son para las personas mayores.

En otras palabras:

«antes de agregar un nuevo medicamento para tratar un síntoma que aparece durante un tratamiento, es importante preguntarse antes: ¿podría el medicamento que ya toma estar provocando ese síntoma?«

Más allá de los resultados de este estudio, y de reconocer los riesgos de una cascada de prescripción, conviene recordar que aunque algunos medicamentos pueden causar efectos secundarios muy molestos, esto no significa que la persona tenga que aprender a vivir con ellos.

En algunos casos, puede ser necesario agregar otro medicamento para controlarlos, pero antes de hacerlo es importante valorar si el síntoma está relacionado con alguno de los medicamentos que ya toma. Para ello, es importante primero:

  1. Reconocer el síntoma y valorar su gravedad.
  2. Revisar si existe una interacción entre medicamentos que pueda estar provocándolo.
  3. Analizar si es realmente necesario continuar con el medicamento o con esa dosis. En algunos casos puede ser posible reducir la dosis, suspenderlo o sustituirlo por otro.
  4. Si no es posible modificar o suspender el medicamento, considerar primero medidas no farmacológicas para aliviar el efecto adverso, cuando éstas sean apropiadas.
  5. Vigilar su evolución. Algunos efectos secundarios pueden ser transitorios y disminuir conforme el organismo se adapta al tratamiento; otros pueden persistir o incluso empeorar y requieren una nueva valoración.

Importante:

La decisión de modificar, suspender o sustituir un medicamento debe hacerse de manera individualizada y con la orientación de un profesional de la salud.

El objetivo no es evitar el uso de medicamentos necesarios, sino tratar de que cada fármaco prescrito tenga una razón clara y que sus posibles efectos adversos no terminen dando lugar, sin necesidad, al uso de nuevos fármacos.

Referencia

Rochon, P. A., et al. (2026). Exploring high priority potentially inappropriate prescribing cascades in older adults: Population level retrospective cohort study. BMJ, 394, e100499. https://doi.org/10.1136/bmj-2026-100499

Autor:  Rocio Erandi Heyer Osorno– Licenciada en Biología y Maestra en Neurociencias, con experiencia en trabajo técnico y de investigación en áreas de neurociencia y biología molecular, asi como en docencia y redacción de textos científicos. Apasionada de la divulgación de la ciencia y el arte.

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