Edición especial por el dia 15 de junio, Día Mundial de la Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el maltrato en la vejez como
“Un acto o varios actos repetidos que le causan daño o sufrimiento, o también la no adopción de medidas apropiadas para evitar otros daños, cuando se tiene con dicha persona una relación de confianza. Este tipo de violencia constituye una violación de los derechos humanos y puede manifestarse en forma de maltrato físico, sexual, psicológico o emocional; maltrato por razones económicas o materiales; abandono o desatención”.
En esta ocasión queremos poner el foco en una forma de maltrato que a menudo pasa desapercibida, pero que es especialmente frecuente en la vejez: el abuso económico. Este ocurre cuando alguien usa, controla o se apropia del dinero, bienes o recursos de una persona mayor sin su consentimiento o aprovechándose de su estado de vulnerabilidad.
«El abuso económico muchas veces no se reconoce porque es más silencioso, ambiguo y socialmente aceptado con respecto a otros tipos de maltrato.«
Las razones detrás de esto son que:
- No deja huellas visibles (a diferencia del maltrato físico o la negligencia).
- Se disfraza de “ayuda” o “apoyo”
- Suele pasar dentro de relaciones «de confianza”
- Se ha normalizado culturalmente
- No siempre se puede evidenciar o demostrar
- La persona mayor no sabe que es una forma de abuso
¿Cómo suele reflejarse el abuso económico?
No siempre el maltrato económico implica un robo directo, muchas veces va acompañado de manipulación, control o uso indebido de los recursos de la persona mayor. Algunos ejemplos son:
- Retirar dinero de sus cuentas sin permiso (aunque se para “gastos necesarios”)
- Presionar o manipular (ya sea mintiendo u ocultando información relevante) para que firme documentos como testamentos, poderes, contratos o préstamos.
- Usar indebidamente sus tarjetas y cuentas bancarias
- Pedirle “préstamos” que nunca se devuelven o que “pagaré después” sin que exista una fecha clara o prudente de pago
- Controlar parcial o totalmente su pensión o ingresos sin rendirle cuentas
- Hacerle cobros excesivos por cuidados o servicios
- Impedirle decidir sobre su propio dinero (aún si tiene las facultades mentales para hacerlo)
- Vender objetos o bienes de valor que pertenecen a la persona sin su consentimiento o a través de presión o manipulación
¿Cómo nos podemos dar cuenta de una situación de abuso económico?
Darnos cuenta de este tipo de maltrato implica observar cambios, patrones y señales más que un hecho aislado. Suele ser algo gradual, así que lo importante es mirar el conjunto:
- Cambios en el manejo del dinero: de pronto alguien empieza a tomar control sin una explicación clara o por supuestamente “ayudar”
- Se observan movimientos bancarios que no se reconocen
- Aún si hay un ingreso constante, la persona mayor suele estar sin dinero o sin efectivo
- Comienzan a faltar recursos económicos para las necesidades básicas (comida, servicios, medicamentos)
- Se genera un clima hostil en el que hablar de dinero o de rendir cuentas incomoda e incluso causa miedo al adulto mayor
- No hay transparencia en la forma en que se mueve el dinero por parte de los que “ayudan” a administrarlo
- Firmas recientes de documentos que implican el movimiento de dinero o bienes sin que la persona mayor pueda explicar claramente cómo sucedió o para qué
¿Quiénes suele hacerlo y cómo lo justifican?
Lo más común es que lo hagan personas cercanas al adulto mayor en un supuesto ambiente de “confianza” esto incluye a la pareja, los hijos o hijas, cuidadores y otros familiares cercanos. En algunos casos también lo pueden hacer instituciones o terceros. Lo suelen justificar (para sí mismos o con los demás) con:
- “Yo lo administro porque ella ya no puede”
- “Es por su bien, de otra manera se lo gastaría en cosas innecesarias”
- “Después de todo, soy su hijo”
- “Yo hice mucho por mi papá, es lo menos que puede hacer por mi”
- “Yo lo cuido mucha parte del tiempo, es mi derecho”

Entonces, cuando una persona mayor sí necesita ayuda para administrar sus recursos económicos ¿cómo podemos ayudar de manera legítima?
Apoyar no es lo mismo controlar. Cuando una persona mayor sí necesita ayuda con su dinero, el objetivo debe ser proteger su bienestar sin quitarle autonomía de manera innecesaria. En todo caso se debe:
- Incluir a la persona mayor en la decisiones
- Tener transparencia total con los gastos (llevar un registro claro de ingresos y gastos)
- Distribuir responsabilidades con otras personas de confianza para que no se “monopolice” la administración
- Evitar usar sus recursos para fines personales, aunque “parezca justo”
- Si hay compensación por cuidados, debe ser acordada y clara, no implícita
- Mantener diálogo abierto y constante con la persona mayor: revisar periódicamente los acuerdos y atender dudas o incomodidades de su parte
- Si se le va a involucrar en mecanismos legales para algún movimiento o cambio de nombre de sus recursos o bienes, debe hacerse con información clara, y de preferencia, con asesoría legal
«Apoyar de forma ética significa acompañar con consentimiento, claridad y límites, siempre priorizando el bienestar y la dignidad de la persona mayor.«
En resumen…
El abuso económico en la vejez es una forma de maltrato que ocurre cuando alguien utiliza o controla el dinero y los bienes de una persona mayor sin su consentimiento, muchas veces aprovechándose de su vulnerabilidad. Este tipo de abuso no siempre implica robo directo: puede manifestarse como control, manipulación o uso indebido de sus recursos.
Para detectarlo, es importante observar cambios como pérdida de control financiero de la persona mayor, falta de recursos para necesidades básicas, movimientos bancarios desconocidos y falta de transparencia. Generalmente, quienes lo ejercen son personas cercanas (familiares o cuidadores), que lo justifican como “ayuda” o como un derecho.
Cuando una persona mayor necesita apoyo económico, este debe brindarse de forma legítima: respetando su autonomía, incluyéndola en decisiones, manteniendo transparencia, y evitando beneficios personales.
Referencia
Organización Mundial de la Salud. (2024, junio 15). Abuse of older people. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/abuse-of-older-people

