Menopausia y osteoporosis: ¿qué ocurre con los huesos en esta etapa?

A propósito del 18 de octubre, Día Mundial de la Menopausia, y del 20 de octubre, Dia Mundial de la Osteoporosis

La menopausia es una fase natural de la vida de las mujeres que marca el final de su etapa reproductiva, ocurriendo (en la mayoría de los casos) entre sus 45 y 55 años de edad. Se considera que una mujer ha llegado a la menopausia después de 12 meses consecutivos sin menstruación, siempre y cuando no exista otra causa que explique esta ausencia.  

La menopausia no llega de un día para otro, existe una etapa de transición hacia ella conocida como “perimenopausia” que puede durar varios años y que se caracteriza por altibajos hormonales y una disminución progresiva de los estrógenos (una de las principales hormonas sexuales femeninas), provocando diversos síntomas y cambios en el cuerpo y estado de ánimo de la mujer.

¿Qué es la osteoporosis?

La osteoporosis es una enfermedad esquelética que se caracteriza por una baja densidad ósea y un deterioro de la microarquitectura de los huesos, lo que hace que éstos se vuelvan frágiles, y por lo tanto, se aumente el riesgo de sufrir fracturas.

Desafortunadamente, se calcula que 1 de cada 3 mujeres desarrolla osteoporosis después de los 50 años. Aunque el proceso de envejecimiento también influye, la menopausia desempeña un papel importante (ver más adelante).

¿Por qué la menopausia aumenta el riesgo de desarrollar osteoporosis?

Los huesos están formados por diferentes tipos de tejidos. A lo largo de la vida, el tejido óseo se renueva constantemente: unas células llamadas osteoclastos reabsorben el hueso envejecido, mientras que otras, los osteoblastos, forman tejido óseo nuevo.

Sin embargo, durante la perimenopausia (la etapa de transición hacia la menopausia) y después de esta, la disminución de los estrógenos acelera la pérdida de hueso. Esto pasa porque los osteoclastos reabsorben más tejido óseo del que los osteoblastos logran formar. Como consecuencia, los huesos pierden masa y minerales, disminuye su densidad y pueden volverse más frágiles, aumentando el riesgo de desarrollar osteoporosis.

¿Todas las mujeres desarrollan osteoporosis en algún punto después de la menopausia?

No. Aunque la menopausia es un factor importante de pérdida de masa de los huesos, el riesgo de desarrollar osteoporosis depende también de otros factores como:

  • la edad (en general, a más edad, más riesgo, especialmente después de la menopausia)
  • tener antecedentes familiares de osteoporosis
  • el peso corporal (el peso bajo se asocia a mayor riesgo de fractura)
  • dieta deficiente en proteína, calcio y/o vitamina D
  • que tan físicamente activo se es
  • la presencia de ciertas enfermedades (como el hipetiroidismo, artritis reumatoide y problemas de la absorción intestinal)
  • ciertos medicamentos (como los cortocoesteroides, algunos diruéticos y anticoagulantes)
  • También importa cuándo se llega a la menopausia. Entre más temprano aparece la menopausia, mayor riesgo de osteoporosis.

Si acabo de pasar por la menopausia ¿Cómo puedo saber si tengo osteoporosis?

La osteoporosis puede avanzar sin provocar síntomas, al menos en las etapas iniciales. Una mujer puede tener una disminución importante de su masa ósea sin sentir dolor ni notar cambios evidentes en su cuerpo. En ocasiones, se dan cuenta porque sufren una fractura, incluso tras una caída leve.

Una disminución de la estatura, dolor de espalda o postura encorvada también pueden hacer sospechar de osteoporosis.

¿La terapia hormonal puede proteger los huesos en la menopausia?

Sí, la terapia hormonal con estrógenos (o estrógenos con progestina, una forma sintética de la hormona progesterona) para la menopausia ha mostrado prevenir la pérdida ósea y reducir el riesgo de fracturas en las mujeres. Sin embargo, no es una opción que se indica para todas ya que también puede tener efectos adversos, e incluso, aumentar el riesgo de ciertos tipos de cáncer.

Suele considerarse en mujeres perimenopáusicas o que acaban de entrar en la menopausia, que presentan síntomas menopáusicos que afectan su calidad de vida y tienen riesgo elevado de fracturas; o que pasaron por una menopausia temprana (antes de los 45 años). Sin embargo, cada caso debe considerarse por individual ya que la decisión de usarla depende de factores como:

  • la edad  
  • el tiempo transcurrido desde el inicio de la menopausia
  • los síntomas menopáusicos que presenta
  • los antecedentes médicos (como tener antecedentes de problemas cardiovasculares, trombosis o ciertos tipos de cáncer, en cuyo caso puede desaconsejarse)

Por lo tanto, la terapia hormonal no debe iniciarse únicamente con la idea de prevenir la osteoporosis sin que se haga una valoración médica previa.

¿Qué podemos hacer para cuidar nuestros huesos antes o después de la menopausia?

Es posible prevenir la osteoporosis en buena medida a través de los hábitos y estilo de vida.

A continuación mencionamos varios puntos a tomar en cuenta para prevenir, incluso para ayudar al tratamiento de la osteoporosis más allá del uso de fármacos no hormonales (que se prescriben para estimular la formación de hueso o para disminuir su pérdida):

  1. El papel de la dieta

Sin duda, la alimentación es importante para mantener la salud de los huesos a lo largo de la vida y, especialmente, durante la menopausia. No se trata de consumir un solo nutriente o suplemento, sino de mantener una dieta equilibrada que aporte suficiente calcio (presente principalmente en los lácteos, pescados pequeños que se comen con espinas, como las sardinas, semillas, frutos secos y verduras de hoja verde), vitamina D (que se encuentra en pescados grasos, hígado de res y yema de huevo, y que también se produce en la piel mediante la exposición a la radiación solar) y proteínas.

Consumir variedad de frutas y verduras también contribuye al aporte de minerales y otros nutrientes importantes. Además, se recomienda evitar el consumo excesivo de sal y cafeína, ya que puede aumentar la eliminación de calcio a través de la orina.

2. Actividad física regular

Los ejercicios en los que el cuerpo soporta su propio peso, como las sentadillas, las zancadas o las lagartijas, así como los ejercicios con pesas o barras, ayudan a conservar la masa de los huesos y músculos (la carga y tensión que ejercen los músculos sobre los huesos durante el ejercicio de fuerza estimulan la formación de tejido óseo nuevo).

Las actividades o ejercicios de equilibrio también son importantes para reducir el riesgo de caídas. Si existe osteoporosis o antecedentes de fracturas, conviene consultar a un profesional para adaptar los ejercicios y evitar lesiones.

3. Valorar el riesgo de osteoporosis

Hacerse un examen de densitometría ósea permite evaluar la densidad mineral de los huesos. Se recomienda hacerse de manera rutinaria en las mujeres a partir de los 65 años y en los hombres a partir de los 70.

También se recomienda la densitometría ósea en mujeres posmenopáusicas menores de 65 años que tienen factores de riesgo para osteoporosis.

4. Prevenir las caídas

Esta parte también es importante: revisar que no existan problemas de visión, equilibrio o movimiento así como el uso de ciertos medicamentos que puedan favorecer caídas.

Además, se pueden hacer adaptaciones en el hogar para mejorar la iluminación y la movilidad dentro de ella, por ejemplo, retirar obstáculos de las zonas más transitadas, alfombras sueltas y desniveles, o colocar barras de apoyos en puntos estratégicos como el baño.

Las sardinas y otros pescados pequeños que se consumen con sus espinas blandas son de los alimentos con mayor aporte de calcio. Foto tomada de pexels

En resumen

La menopausia es una etapa natural de la vida de las mujeres, sin embargo, la disminución de los estrógenos que viene con ella puede acelerar la pérdida de masa ósea y aumentar el riesgo de desarrollar osteoporosis y sufrir fracturas.

Aunque la osteoporosis es frecuente después de la menopausia, no todas las mujeres la desarrollan. El riesgo también depende de factores como el peso, los antecedentes familiares, la alimentación y la actividad física, entre otros.

Dado que la osteoporosis puede avanzar sin causar síntomas, es importante valorar el riesgo de cada mujer y realizar una densitometría ósea cuando esté indicada.

La buena noticia es que hay medidas que ayudan a cuidar los huesos: llevar una alimentación que aporte suficiente calcio, vitamina D y proteínas, realizar actividad física que incluya ejercicios de fuerza, y tomar precauciones para prevenir las caídas, son acciones que pueden marcar una gran diferencia en la salud de nuestros huesos.

Recordemos que cuidar la salud de nuestros huesos durante la menopausia (y preferentemente desde antes), es una forma de proteger nuestra capacidad de movimiento, autonomía y calidad de vida en nuestra vejez.

Autor: Rocio Erandi Heyer Osorno– Licenciada en Biología y Maestra en Neurociencias, con experiencia en trabajo técnico y de investigación en áreas de neurociencia y biología molecular, asi como en docencia y redacción de textos científicos. Apasionada de la divulgación de la ciencia y el arte.

Referencias

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