¿De qué depende la atención integral de un adulto mayor? ¿Qué aspectos se consideran en una valoración integral? ¿Cómo mejorar la calidad de vida en la vejez?

Autor: Dr. Juan Pablo Ledesma Heyer, Médico Internista y Geriatra. Imagen de Nay Lin Aung.

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Índice

La atención a un adulto mayor puede darse en diferentes escenarios: en el consultorio, en una casa de descanso, en un medio hospitalario o en el propio domicilio.

La atención en el hogar es, en muchas ocasiones, la mejor opción cuando una persona está delicada de salud, ya que se garantiza mayor tranquilidad para el paciente e incluso seguridad cuando las personas que le atienden están debidamente preparadas.

La atención hospitalaria es indudablemente necesaria en muchos casos, sin embargo, en un hospital hay mucho movimiento y las personas mayores pueden deteriorarse si no tienen una atención adecuada. Los adultos mayores precisan de una atención especializada y desafortunadamente existe una deficiencia generalizada en la preparación de enfermeras y médicos, así como del personal administrativo, en atención geriátrica.

Cuando un adulto mayor no es atendido de manera apropiada las consecuencias pueden ser graves. Por ejemplo, es de suma importancia que se comiencen los procesos de rehabilitación desde que las personas están enfermas, no hasta después. Suele suceder que una persona mayor que ingresó a un hospital caminando, después de varios días de hospitalización (en cama y sin moverse), y sin atención oportuna, salga del hospital sin poder caminar debido a la pérdida y debilidad muscular.

¿De qué depende la atención integral de un adulto mayor?

La atención integral a un paciente significa atender todas sus necesidades por completo no solamente las necesidades médicas y físicas.

La atención integral depende de la trayectoria de la enfermedad que ha presentado una persona.

Por ejemplo, están los casos de personas con buena salud, que a sus 60 años tienen una fractura o presentan un infarto al corazón o un evento cerebrovascular que merma significativamente su salud y los convierte en personas dependientes, al menos de manera temporal. Muchas veces logran su recuperación completa y en otras ocasiones necesitarán de ayuda permanente.

Está también el caso de los pacientes que presentan enfermedades degenerativas, en las que sus funciones, físicas o cognitivas, van deteriorándose poco a poco, como sucede con personas con Alzheimer y otros tipos de demencia, con insuficiencia renal o cardiaca, entre otras. Estas personas requerirán de atención constante y cada vez mayor.

¿Qué aspectos se consideran en una valoración integral?

Para que una atención sea realmente integral se deben considerar los siguientes aspectos al momento de valorar al paciente:

  • Cuestión médica. ¿Cómo está su cuerpo? ¿Qué condición de salud física o enfermedad presenta?
  • Salud mental y emocional. ¿Cómo se siente? ¿Cómo están sus funciones cognitivas?
  • Estado nutricional. ¿Tiene algún déficit nutricional? ¿Cómo se alimenta?
  • Redes de soporte social. ¿Está casado o viudo? ¿Tiene familiares cerca? ¿Quién le cuida? ¿Qué relación tiene con su familia?

Todos los aspectos mencionados arriba son fundamentales para que el médico pueda plantear una estrategia adecuada en la atención y tratamiento que se brindará al paciente.

¿Cómo mejorar la calidad de vida en la vejez?

El primer paso es entender el proceso del envejecimiento, cómo todos los órganos y sistemas del cuerpo disminuyen sus funciones y vamos requiriendo de más ayuda. En la vejez pueden también surgir problemas de ansiedad, nerviosismo y memoria que pueden afectar la calidad de vida del paciente y que es importante considerar a la hora de valorarlo y de atenderle.

Es de suma importancia que aquellas personas que se hacen cargo de una persona mayor, sea personal de salud, familiares o cuidadores, conozcan estos cambios que ocurren o pueden ocurrir durante envejecimiento y consideren un mayor grado de paciencia y empatía al momento de tratar a la persona mayor.

Por ejemplo, pacientes con demencia pueden ser muy repetitivos ya que presentan problemas de memoria, aunque sea cansado escucharles repetir y repetir una frase o una pregunta, no se debe olvidar que tienen un problema de salud y no se dan cuenta de ello.

La parte de prevención es igualmente importante, cuidar los hábitos alimenticios y mantenerse activos y ocupados. Por ejemplo, hacer ejercicios de resistencia y aeróbicos, además de mantener la salud cardiovascular, ayuda a conservar el tono muscular reduciendo el riesgo de caída y de fractura y contribuyen a evitar el estreñimiento.

Prevención también incluye hacerse estudios médicos de manera periódica a partir de cierta edad (dependiendo del sexo y de la enfermedad que se quiera prevenir) para evitar o tratar tempranamente enfermedades como la osteoporosis, cáncer de mama y otros problemas de salud que aparecen con mayor frecuencia en la vejez.

Conclusión

Para valorar y tratar a un adulto mayor de manera adecuada es indispensable que dicha atención considere además del aspecto físico, aspectos emocionales, sociales y de salud mental.

Los aspectos de prevención y rehabilitación no son menos importantes. Los adultos mayores pueden deteriorarse rápidamente cuando están en cama y perder capacidad de movimiento sino se inicia la rehabilitación al momento del tratamiento.

Por lo anterior, es de suma necesidad que las personas que le atienden, sea en un hospital, casa de descanso o en el mismo hogar, además de tener conocimiento sobre los cambios que ocurren en la vejez, busquen o proporcionen una atención integral y especializada.

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